LA IRA: ¿REPRIMIRLA O EXPRESARLA? HE AHÍ EL DILEMA

iraExpresas esa sensación ayuda a mantener las relaciones y lidiar con la pena. La ira es uno de los sentimientos más comunes y también uno de los más negados y difíciles de manejar. Por lo general, la gente se encuentra entre dos extremos: expresar la ira o contenerla. Pero ninguna de estas alternativas se debe seguir al extremo, ya que pueden poner en peligro a la persona y estrechar la relación con los demás.

Expresar la ira cada que surja es uno de los consejos más comunes, sin embargo no es lo adecuado ni lo más sabio. Es cierto que esto puede nos puede generar un alivio momentáneo, sin embargo, hay relaciones que se destruyen porque constantemente están expresando la ira. Una palabra que se dice en un tono agresivo, incluso en un momento de ira puede llegar a arruinar amistades y crear muchas barreras.

Hay algunos trastornos psiquiátricos en los que las personas no pueden contener sus impulsos agresivos, por ejemplo, en el caso del trastorno explosivo intermitente. En dichos casos, una persona no puede controlar sus impulsos agresivos y tiene momentos de explosiones de enojo, destruyen objetos o atacan a las personas. En estos casos, lo se debe hacer es someter a la persona a una psicoterapia y brindarle un tratamiento adecuado para que pueda vivir en sociedad, sin causar daño a sí mismo o a los demás. Desafortunadamente lo que vemos es que la mayoría de las personas que atacan verbalmente o físicamente a sus hijos, cónyuges, padres, amigos y conocidos no poseen un trastorno como estos. Lo que pasa, es que son personas que desde niños han aprendido a manejar los asuntos de esa manera, ya que han sido rechazados, o fue lo que aprendieron de sus padres o de las personas con las que convivieron toda la vida.

En el otro extremo se encuentran las personas que no puedan expresar un mínimo de malestar o enojo cuando se les ofende. Estas personas sufren porque no quieren ver a otros sufrir. Ellos creen que decir «no» y expresar su indignación o ira son actitudes que le harán parecer una mala persona. Por lo general, estas personas buscan la psicoterapia porque se sienten sofocadas y tienen dificultad para reaccionar. Tener un equilibrio de la expresión de la ira no es algo que se fácil, sin embargo, se puede lograr y es lo ideal.

 La ira es un sentimiento que tiene su función en la psique. Señala que fuimos agraviados, traicionados, rechazados, calumniados, etcétera. Además, cada sentimiento de ira se esconde una tristeza detrás de él. Basta con detenerte a  pensar en la última vez que sentiste ira. Si haces un análisis honesto de lo que te hizo enojar, generalmente encontrarás sentimientos de dolor y pérdida, alguna expectativa de que nunca se construyó, un rechazo, un dolor y muchas otras cosas que nos entristecen.

Por supuesto que siempre habrá situaciones de violencia que ameritarán que explotemos nuestra ira. Sin embargo, la mayoría de problemas que experimentamos en la vida cotidiana, podrían resolverse de manera más constructiva, simplemente por el hecho de analizar la tristeza que se esconde detrás de nuestra ira. Aunque es difícil, este ejercicio promueve relaciones. Si podemos hablar los unos con otros, expresarles que no estamos de acuerdo y que lo que hacen nos hace sentir mal, seguramente nos evitaríamos tener que explotar de la ira; ya que no se trata de no expresar nuestro disgusto con alguien, sino expresarlo de una manera razonable en la que no se hiera nadie.

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